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Actores y mejores prácticas

Una estrategia global para trabajar en la educación de las niñas debería abarcar las siguientes áreas:

El trabajo con las niñas, para crear la conciencia, confianza y capacidad para hacer frente al comportamiento discriminatorio y reclamar su derecho a la educación.

El trabajo con las escuelas (profesores, estudiantes – incluidos los varones y otros interesados) para crear un entorno seguro y adecuado para las niñas.

El trabajo con la comunidad en general (mujeres, hombres, varones, guardianes de la cultura y líderes locales) para despertar la conciencia sobre la discriminación contra las niñas y oponerse a ella.

El trabajo con los responsables de formular políticas de educación para asegurar que el sistema de educación es no discriminatorio y promueve activamente la educación de las niñas.

Estas estrategias exigen un trabajo a nivel local y nacional. Será importante determinar quién hace qué en materia de educación de las niñas, para así saber dónde están los vacíos, con quién es mejor asociarse y sobre quién conviene ejercer influencia. Para ello habrá que considerar una serie de organizaciones, tales como, las organizaciones comunitarias, los grupos religiosos, las organizaciones de mujeres, las juntas directivas escolares, los grupos de jóvenes, otras ONG (organizaciones no gubernamentales) en general, tanto nacionales como internacionales, y el gobierno local y nacional y los comités internacionales.